SIGNIFICADO DE PLANETAS Y CONSTELACIONES, PARA VIAJEROS, AGRICULTORES Y ENAMORADOS EN EL COLCA
Por: Walter Tinta Junco Uno de los recuerdos inolvidables de mi infancia constituye la imagen del cielo estrellado en las noches de invierno serrano, las estrellas fugaces que parecían caer como chispas de fuego detrás del cerro más cercano. Dicho espectáculo era observado con inmensa alegría, más que con sorpresa, durante los frecuentes viajes nocturnos que realizábamos con mis hermanos y mi madre, montados a caballo, desde Cabanaconde hacia Huambo, donde nuestro padre trabajaba como maestro de escuela, o ya sea hacia los pueblos de Maca o de Chivay, en el periplo para Arequipa o Lima. Desde entonces supe conocer y orientarme identificando las constelaciones de la parte sur de nuestro hemisferio, como: La Cruz del Sur, muy cercana a la constelación de la Llama o constelación de La Yacana, cuyas estrellas más brillantes y las más saltantes del firmamento eran como los ojos de la llama, por eso en quechua se les denomina “llama nahui” (ojos de llama en español). En los viajes largos, hacia la estancia de Mocurca o para conseguir leña de lejanos bosques, cosechar tunas, naranjas, membrillos y lacayotes desde las huertas, no había mejor reloj que las Siete Cabrillas (Las pléyades) que salían al amanecer, marcando la hora de levantarse y ganarle el tiempo a la jornada, o las Tres Marías, integrado por Delta, Épsilon y Zeta de la constelación de Orión.
En la vida del campesino, la influencia de los astros no solamente esta relacionada a los períodos de la siembra y de la cosecha, sino también a los acontecimientos del amor, a las conquistas y desengaños, a los encantamientos y raptos, que ocurren principalmente con la complicidad de la luna y los “chasca luceros”. Así por ejemplo, hay una canción en quechua que implora al lucero del alba y del atardecer-Venus:
Pachapaccarik Kóyllor Kanchaycamuway, repucusajña, huarmayanayta apacapusac / Estrella de la mañana alumbra mi camino, para llevármela a mi amorcito.
Cuando la vida de los pueblos no estuvo influenciada aún por el pronóstico de metereólogos, ni científicos, cuando aún no se contaba con relojes ni radio emisoras; los pobladores recurrían a propias y originales interpretaciones astronómicas. Por ejemplo, cuando la noche es fría, el cielo está despejado y el "mayo" o "ramo" (Vía Láctea) sobresale nítida, contrastando en un fondo oscuro, anuncia que habrá helada. En los Andes, a la Vía Láctea se la conoce como el río celestial [mayo/u = río]. La helada es perjudicial cuando el cultivo ha empezado a brotar, quema a las plantas tiernas, malogra las sementeras, y solamente es favorable en la elaboración del "chuño". Igualmente, si después de la lluvia se forma el arco iris, significa que va a ser año seco; entonces se traía agua del mar para ofrecer a los Apus, junto con otros ingredientes apetecidos por ellos, luego increíblemente ocurría abundantes lluvias.
Para calcular la hora durante la noche y salir a trabajar de madrugada, o para iniciar el viaje; el procedimiento de los campesinos consistía en fijarse en la posición de las Cabrillas, de las Tres Marías, del "Jatun cruz" y el "Huchuy cruz", pues no todos podían tener reloj despertador o pulsera, y el canto del gallo era menos confiable.
Sabina Astete Ph. D. de la institución: Harborview Medical Center, Division of Infectious Diseases.-University of Washington, Microbiology escribe: La observación de las estrellas llamadas siete cabrillas, "antrish" o pléyades, es una practica muy difundida, entre los campesinos que viven en los Andes. Está vinculada a la programación agrícola, porque la aparición de estas estrellas coincide con el inicio de la estación de sequía, con la cosecha y la programación agrícola. Justamente desaparecen cuando comienzan las lluvias y todas las sementeras ya están sembradas. En Cuzco, el Inti Raymi, la gran fiesta del sol se festeja el 24 de junio y en el valle del Mantaro, San Juan. En el fondo, se está celebrando el inicio del solsticio de invierno, el año nuevo campesino anunciado por la aparición del "antrish". En diciembre en cambio, cuando desaparecen estas estrellas, comienzan las lluvias que darán vida a las sementeras, el cultivo de la papa en secano y coincide con los festejos de la navidad. Vemos pues que la observación del "antrish", no es solo una costumbre de los abuelos. Tiene gran relación con la agricultura y revela un conocimiento astronómico que debemos desarrollar más.
En los pueblos del Colca, muchas fiestas patronales-religiosas se acompañan con danzantes que representan al sol, la luna y las estrellas. La condición de divinidad otorgada a dichos cuerpos celestes, sigue vigente hasta nuestros días. Por ejemplo, durante los eclipses de Luna y de sol, la tradición de los pueblos andinos, exige ayudar en su agonía al dios enfermo, la ayuda consiste en quemar abundante leña para producir suficiente lumbre y así evitar la extinción del astro rey o diosa luna.
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| Cruz del Sur, guía de los Andes. |
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