LA YARETA

Por Walter Tinta.

(Referencia oral de Carlos Feria Sánchez)

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La yareta o llareta, es una fanerógama de la familia Apiaceae (Sinónimo: Umbelliferae), nativa de Sudamérica, tiene su hábitat en la Puna de los Andes, del Perú, Bolivia, Chile, y oeste de Argentina (entre 3.200 a 4.500 msnm). Científicamente se llama Azorella compacta, nombre que la describe muy apropiadamente. Es una planta que crece en matas bien densas y compactas, con sus ramas y hojas forman abultamientos que se parecen a morros o cojínes verdes muy duros, florece amarillo. Aunque parezca increíble, botánicamente es un pariente lejano de la zanahoria. Ambas pertenecen a la familia de las Apiaceae.

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Esta especie tan bien adaptada a las duras condiciones de la puna, crece en medios nutricionalmente pobres, prefiere suelo arenoso liviano y bien drenado, dominada por el frío, la sequía y la radiación solar alta, no crece a la sombra. Crece en forma muy lenta abrazada de las rocas, a razón de un milímetro por año; es decir, un metro cuadrado del almohadón puede haber demorado varios siglos en desarrollarse. Tiene muchas resinas y alto valor calórico, por lo que, en estado seco, desde tiempos inmemoriales fue aprovechado como leña.

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En la zona de puna del departamento de Arequipa y especialmente de los pueblos del Colca como: Chivay, Yanque, Cabanaconde, Huambo, entre otros, en la actualidad se puede observar hermosos montículos de yareta de varios metros de ancho y sus pobladores lo utilizan como leña, también en las vísperas de las festividades religiosas los devotos “ccaperos” bajan de las punas con sus burros cargados de tola y yareta para alimentar las hogueras, como ofrenda y regocijo. Sin embargo, durante la colonia, la yareta sufrió una fuerte depredación, la planta se sacaba de raíz para secarla y llevarla en burros o trenes hacia las ciudades, para quemarla en industrias de panificación, mineras artesanales, lo que parcialmente aún se hace ahora. Por eso su población disminuyó significativamente y casi ha desaparecido del territorio de La Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca.

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Además de fuente de combustible, la yareta puede utilizarse en diferentes formas: para fumigar la papa, como forraje para las bestias de carga, pero especialmente tiene amplio empleo en la homeopatía, (medicina natural), para curar la diabetes y el cáncer. Curanderos del pueblo de Cabanaconde lo aplican exitosamente. La yareta cuando está verde, contiene un aceite bien fuerte, es como una goma que destila en gotas, es amargo y picante. Se parte en rodajas para preparar una especie de mate y se toma como agua de tiempo, su flor también es medicinal.