El “Saratarpuy” o la fiesta de la siembra del maíz
Por Walter Tinta Junco El cañón del Colca no solamente es el más profundo del mundo, sino que también destaca por mantener vivas milenarias costumbres, heredadas de ancestrales culturas Cabana y Collagua, quienes destacaron como grandes agricultores al haber dominado los valles y escarpadas laderas de este portentoso cañón, donde labraron miles de hectáreas de andenerías, incluso mucho antes que en el Valle Sagrado de los Incas. Los campesinos del Colca, manteniendo las antiguas técnicas de trabajo y rituales sagrados del pago a la “Pachamama” y bendición a la semilla, siguen cultivando por siglos, variedad de alimentos como el maíz “cabanita”, apreciado por su suavidad y dulzura.
Durante el proceso de siembra decenas de trabajadores voluntarios roturan la tierra, aplicando técnicas ancestrales y con empleo del arado halado por bueyes, labrando surcos que siguen ciertos patrones de trazado que solo los gañanes conocen. Antes de echar la semilla de maíz a los surcos, se procede a bendecirla mediante estrictos rituales, a los dueños de la chacra se les rinde honores entregándole ofrendas, consistente en ramilletes de flores, adornados con bizcochos y frutas. Las mejores semillas del pueblo son reunidas en mantas o “llicllas”, y depositadas en el centro geométrico del terreno de siembra. La bendición consiste en implorar a los “apus” y la “pachamama” procediéndose a su nombre a elevar sahumerios y enterrar algunas ofrendas como botellas de licor, hojas y semillas de coca, y especialmente los mejores granos de maíz para el alimento de los dioses. Luego todos los participantes antes de beber, derraman chicha y licores para que la tierra acepte la semilla y surja buena cosecha.
De regreso al pueblo los hombres entonan los “hayle”, canciones de júbilo cuyas letras hablan de las buenas cosechas, alabanzas a las personas y hasta de los toros que ayudaron en el trabajo, cuando no de pájaros, sirenas y enamoramientos. Al llegar al pueblo, anuncian su retorno con bombardas, invitando a la población a sumarse a la celebración. Los trabajadores con los arados al hombro y las mujeres cargados de sus vasijas de chicha, danzan al ritmo del “camile” en el lugar denominado “machotusuna”, ubicado en el frontis del hotel Kuntur Wassi, donde los turistas son invitados a compartir esta legendaria fiesta de la siembra, que cada año se repite entre agosto y setiembre. |
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